Siguiendo la recomendación del Comité de Emergencia, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha declarado el brote del nuevo coronavirus (2019-nCoV) como una emergencia de salud pública de importancia internacional. En China, hasta el momento se han confirmado más de 9.500 casos y 213 fallecidos. De ellos, más de 80 enfermos han sido diagnosticados en 20 países fuera de China. Finlandia, India, Italia, Filipinas y España han sido los últimos en sumarse a la lista. No se ha producido ningún fallecimiento fuera del país asiático.
El Dr. Tedros, ha señalado que “se espera que una mayor exportación internacional de casos pueda aparecer en cualquier país. Por lo tanto, todos los países deben estar preparados para la contención, incluida la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de casos, el rastreo de contactos y la prevención de la propagación de la infección por 2019-nCoV, y compartir datos completos con la OMS”.
En un llamamiento a la comunidad internacional, el Dr. Tedros pidió que “brinde apoyo a los países de bajos y medianos ingresos para permitir su respuesta a este evento, así como para facilitar el acceso a diagnósticos, posibles vacunas y tratamientos”.
Síntomas y recomendaciones para la prevención
Descubiertos en la década de los 60, los coronavirus (cuyo nombre deben a sus puntas en forma de corona) son una familia de virus aún de origen desconocido, aunque todo parece indicar que el reservorio es de origen animal. Transmisibles a través de las vías respiratorias, paradójicamente la mayor parte de estas familias de virus no son peligrosos y se pueden tratar de manera eficaz.

En el caso del nuevo 2019n-CoV (también conocido como coronavirus de Wuhan por haberse detectado el primer caso en esa ciudad situada en la China central), parece confirmarse que los primeros casos aparecidos se relacionan con un mercado de animales vivos. Este nuevo tipo de coronavirus puede provocar neumonía con síntomas como fiebre alta, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar.
Su periodo de incubación medio es de tres a siete días, con un máximo de 14 y los científicos chinos han confirmado que es posible el contagio durante la incubación.
Tal y como ocurre con el virus de la gripe, los síntomas más graves se registra tanto en personas mayores como en aquellos individuos con inmunodepresión o con enfermedades crónicas. De hecho, la tasa de mortalidad se sitúa en torno al 3% y afecta fundamentalmente a personas que superan los 60 años cuyo sistema inmune ya está debilitado por otras patologías.
Pese a la publicación por parte del Ministerio de Sanidad de un protocolo de actuación frente a este nuevo coronavirus, la prevención básica es la habitual cuando se trata de prevenir el contagio del virus de la gripe, es decir, lavarse las manos con frecuencia, usar pañuelos desechables para cubrirse la nariz y boca al estornudar o toser, y en como método de prevención continua, el uso de mascarillas.
El reto genético de encontrar su punto débil
El Dr. Tedros ha manifestado que “los países deben hacer hincapié en la reducción de la infección humana, la prevención de la transmisión secundaria y la propagación internacional, y contribuir a la respuesta internacional a través de la comunicación y la colaboración multisectoriales y la participación activa para aumentar el conocimiento sobre el virus y la enfermedad, así como avanzar en la investigación”.
Desde el punto de vista científico, el avance de las nuevas tecnologías ha permitido la secuenciación de un gran número de genomas en muy poco tiempo, claves para determinar las características de bacterias, virus, plantas, animales y humanos. Uno de los usos más comunes en este terreno es la denominada secuenciación de novo, mediante la cual se genera la secuencia genética primaria de un organismo vivo. A través de esta técnica, y poniendo como ejemplo un virus, una vez aislado, se puede ver su secuencia genética y encontrar sus debilidades.
Como dato complementario, con el desarrollo de una prueba de diagnóstico específico de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) desarrollada en 1986 por la bioquímica Margarita Salas, se ha detectado la infección por el coronavirus 2019-nCoV.