Durante los días 2 y 13 de diciembre, y tras la renuncia de Chile, Madrid tomó el testigo como capital anfitriona de la vigesimoquinta Conferencia de las Partes (COP25), es decir, el órgano de decisión supremo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre cambio climático( UNFCCC por sus siglas en inglés), siendo la primera COP antes de dar comienzo a la implementación del Acuerdo de París, de ahí que se haya puesto el foco en la acción climática.
Y es que sin una acción climática rápida y por parte de todos, el aumento de temperatura del planeta será difícil de mantener bajo control, por lo que es necesario involucrar a las autoridades que lideran a los principales sectores emisores / capturadores de Gases de Efecto Invernadero, y a las autoridades de finanzas. Es por esto que en COP25 se están realizando reuniones de ministros sectoriales de Agricultura, Ciencia, Energía y Hacienda con el fin de favorecer una acción climática concreta.
El mundo entero está en un proceso de transformación hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. Por ello se necesita la participación tanto de los Estados como de los gobiernos locales, el mundo científico y el sector privado. Además de los procesos tangibles y evidentes para los ciudadanos como son la toma de medidas para reducir la emisión de CO2 a la atmósfera restringiendo el tráfico de las grandes ciudades, o impulsando la utilización de energías renovables en la vida cotidiana, hay otros procesos no tan visibles que están teniendo una relevancia máxima en el futuro de la sostenibilidad del planeta.
En Helix BioS llevamos años siendo conscientes de ello, y vamos comprobando que palabras como Biolixiviación, Biotecnología o Metagenómica ya se han incorporado a la lucha contra el cambio climático. Los métodos empleados se desarrollan mediante la toma de muestras de suelos o aguas, con el fin de detectar los microorganismos presentes utilizando técnicas de secuenciación de ADN. Ello hace posible la identificación de cada una de esas especies que intervienen en el proceso, su abundancia relativa contando el número de secuencias propias de cada una y, en consecuencia, su seguimiento a través del tiempo. Finalmente, los datos obtenidos usando estas metodologías se analizan mediante Biocomputación, Big Data e Inteligencia Artificial o machine learning.
Los avances en Minería y Metalurgia

En estos campos se arrastra una gran cantidad de metales disueltos con aguas ácidas o de bajo pH, metales que hay que recuperar tanto para eliminarlos si son tóxicos como para recuperarlos si son valiosos. Esto se suele hacer con métodos físico-químicos que suelen ser demasiado caros o poco eficaces para reducir, hasta niveles seguros, las concentraciones de contaminantes que más tarde serán liberados al medio ambiente.
Para ello, la Biotecnología ayuda a las empresas del sector minero y metalúrgico a evitar grandes concentraciones de líquidos contaminantes que perjudiquen seriamente al medio ambiente. Contar con remedios preventivos basados en la Biorremediación no sólo evita desastres medioambientales, juicios y multas de gran envergadura, sino que también mejora la imagen de la compañía y marca grandes diferencias cualitativas con la competencia.
La Biotecnología contra desastres naturales como Aznalcollar o el Prestige.
Periódicamente, la actualidad se ve sacudida con noticias de accidentes de impacto medioambiental: incendios, vertidos, derrames, y un cada vez más largo etcétera. Por fortuna, la Biotecnología está dando soluciones a algunos de estos problemas a través de campos como la Biorremediación, que se ha desarrollado de forma espectacular desde el desastre del buque petrolero Prestige, ocurrido en noviembre de 2002 frente a las costas de Galicia.
Desde entonces, la Biorremediación ha ampliado sus focos de acción, utilizando microorganismos, hongos, plantas o enzimas derivadas de ellas para atacar contaminantes específicos del suelo, como compuestos organoclorados o hidrocarburos (petróleo, pesticidas).
Pero estas técnicas también se puede aplicar a la limpieza de suelos y aguas residuales contaminadas con metales pesados tóxicos o residuos ácidos. Como los que invadieron, en abril de 1988, el Parque Nacional y Natural de Doñana tras la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Aznalcóllar. En los días posteriores al accidente se detectaron, en las aguas y suelos del coto, altas dosis de contaminantes nocivos para la salud (arsénico, cobalto, cromo, cobre, mercurio, manganeso, níquel, plomo, estaño, uranio y, sobre todo, zinc).
Casi 20 años después de aquel desastre, los expertos en la materia aseguran que la zona sigue estando contaminada, a pesar de que desde el plano político el problema se dio por zanjado hace aproximadamente diez años. De haberse podido utilizar entonces las herramientas con las que contamos ahora, probablemente el vertido se habría controlado mucho antes o incluso se podría haber tratado con técnicas actuales la balsa de decantación que se rompió y, en consecuencia, no habría tenido altas concentraciones de metales pesados porque su proceso de depuración habría sido mucho más eficaz.
Los avances en la tecnología de secuenciación de ADN brindan oportunidades sin precedentes para obtener información sobre los genomas de los microorganismos. En Helix BioS facilitamos la gestión y el análisis de datos a empresas, grupos de investigación y particulares.
A través de la Bioinformática, obtenemos resultados de alto valor añadido mediante el filtrado, procesado e interpretación de la información de origen biológico. Además, damos sentido a millones de datos en escaso tiempo y garantizamos una respuesta ágil y rigurosa para el cliente. Esto permite encontrar patrones de relación no vistos anteriormente que llevan a nuevos descubrimientos en los campos de la industria y de la clínica, ya que resuelven cuestiones no abordables desde los métodos tradicionales.
Nuestros métodos tienen un enorme potencial, y día a día se constituyen como una herramienta estratégica en distintas áreas de biotecnología minera, industrial, agroalimentaria y ciencias de la vida.
Desde Helix BioS compartimos plenamente una de las reflexiones más difundidas en la COP25, “el cambio climático es una realidad hoy, no en 50 años más”.