NUESTRA EXPERIENCIA EN PERUMIN Y LA ENTRADA EN EL SECTOR MINERO PERUANO

A mediados de este año, Deloitte publicaba un listado de retos y medidas que el sector minero debía acometer para recuperar su esplendor, perdido en los últimos años con la caída del precio de los metales. Una serie de recomendaciones que ya han empezado a ofrecer multitud de posibilidades a una empresa como Helix BioS.

¿Por qué? Principalmente porque, según el documento, una de las grandes claves para el crecimiento de esta industria pasa por generar valor para el accionista invirtiendo en innovación y tecnologías que mejoren la productividad y protejan el medio ambiente. Y nosotros tenemos la clave para conseguirlo.

No tardamos en poner nuestros ojos en Perú, uno de los mercados más importantes en el campo de la minería en el que ya teníamos clavada una pica gracias a nuestra alianza con Geodrones. Con ellos arrancamos un proyecto conjunto para mejorar el rendimiento agrícola hace ya varios meses y con ellos hemos ampliado nuestras miras hacia la extracción de metales y minerales en este país latinoamericano.

De hecho, hace unas semanas acudimos a la 33ª edición de Perumin Convención Minera, que tuvo lugar del 18 al 22 de septiembre en el Centro de Convenciones de Arequipa. De carácter bienal, se trata de uno de los eventos más relevantes del sector, además de ser un importante foro empresarial de carácter internacional.

A través de este encuentro se busca fortalecer el desarrollo profesional especializado de sus participantes y divulgar nuevos conocimientos que son resultado de la investigación, la innovación y la aplicación de tecnología en las operaciones mineras. Teníamos que estar, por un lado para conocer de primera mano los problemas a los que tiene que enfrentarse día tras día el empresario minero peruano.

Y por otro, para dar a conocer los beneficios de las nuevas herramientas con las que puede trabajar el sector, como la biolixiviación y la metagenómica, más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. De hecho, tras celebrar un buen número de reuniones y sesiones de networking, pudimos comprobar que existe un gran interés por lo que la biotecnología puede ofrecer al sector minero.

PERCEPCIONES

Las líneas de mayor atractivo para aquellos con los que nos cruzamos fueron, básicamente, aquellas relacionadas con las aplicaciones que pueden darse en los procesos extractivos, con la biorremediación y con el campo de la exploración. Allí estas disciplinas no están especialmente implantadas. No es que sean desconocidas, ya que se han puesto diversas iniciativas en marcha, pero su número es pequeño y la disponibilidad de especialistas es muy limitada.

En algunos casos detectamos cierta preocupación ante el hecho de que ciertos procesos de los servicios a prestar se llevasen desde España, a más de 9.000 kilómetros de distancia. Un detalle sin importancia, ya que contamos con el apoyo de nuestros socios locales para la recogida in situ de datos y muestras. Gracias al tipo de datos que usamos y al empleo de redes seguras de comunicación, la distancia no es problema.

En general, la mayoría de los proyectos que pudimos estudiar estaban relacionados con la biolixiviación, para mejorar las técnicas de extracción de metales y minerales a través de un método respetuoso con el medio ambiente. Y no sólo eso, también mucho más sencillo de instalar, manejar y mantener y con un coste mucho menor.

Con la ayuda de determinadas bacterias pueden recuperarse materiales como el cobre, el uranio o el oro, evitando el uso de productos como el cianuro o el mercurio, altamente contaminantes. Este sistema innovador y respetuoso con el medio ambiente disuelve los minerales con valores metálicos de forma controlada hasta liberarlos

También nos encontramos con la necesidad de abordar proyectos relacionados con el almacenamiento y aprovechamiento de deshechos y relaves, en los que encontramos ciertas concentraciones de metales pesados y productos químicos muy contaminantes. Y, por supuesto, con la biorremediación, un proceso en el que se emplean microorganismos, hongos, plantas o enzimas derivadas de ellas para atacar contaminantes específicos del suelo.

El empleo de estas herramientas de forma generalizada en las minas devolvería el esplendor al sector en Perú, donde se necesitan más que nunca soluciones para evitar los problemas ecológicos, medioambientales y de salud que todavía sigue generando. La solución está clara, y se llama biotecnología.

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